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Debate por el nivel del dólar: el atraso cambiario ya complica las exportaciones de algunos sectores

El debate por el atraso cambiario continúa. La cuenta corriente del Banco Central (BCRA) se volvió negativa y amenaza a la estrategia del presidente Javier Milei. La apreciación del peso, la suba de costos y la carga tributaria comprometen las exportaciones de algunos sectores productivos, particularmente de aquellos que suman valor agregado a las materias primas. Los márgenes se acotan y el sector pesquero pone en dudas la temporada de langostinos por el escenario macroeconómico.

El superávit comercial se pulverizó en enero. Alcanzó apenas los u$s182 millones. Es su nivel más bajo desde diciembre del 2023 y si a esa cuenta se suma la balanza turística, el saldo de la cuenta corriente del BCRA es ampliamente negativo.

Todo esto, a pesar de que los precios colaboraron a que la situación no sea aún peor. “Si hubieran prevalecido los precios de enero de 2024, el saldo comercial habría mostrado un déficit de u$s249 millones”, remarcó al INDEC en su informe del intercambio comercial argentino.

En rigor, esto implica que, en términos reales, el país recibió más bienes por cada unidad exportada debido a una mejora relativa en los precios de las exportaciones frente a los de las importaciones.

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El dólar, en el ojo del debate.

La desaparición del superávit amenaza con poner más presión a lo que muchos economistas señalan como la pata más floja del modelo: la cambiaria. Con reservas netas negativas y la cuenta corriente en rojo, el Banco Central por ahora se alimenta de las divisas que liquidan los tomadores de créditos en dólares.

Complicación a las exportaciones

“Cualquiera que produzca un bien con valor agregado, hoy está complicado”, explicó a Ámbito un reconocido consultor del sector industrial. Particularmente, señaló los casos de alimentos y bebidas, que además se ven ahora amenazados por el crecimiento de las importaciones, y del sector metalúrgico.

Las manufacturas de origen industrial (MOI) son las que menos avanzaron según el INDEC, 2,7% frente al 17,5% de las de origen agropecuario y el 33,7% del sector de energía y minería.

El combo de reprimarización y retroceso del superávit se da pese a que la política monetaria, con la tasa de interés en pesos corriendo por encima del ritmo de devaluación del dólar, incentivan a anticipar exportaciones y demorar importaciones para sacarle el jugo al «carry trade» en el corredor oficial.

Problemas para la pesca

El proceso de apreciación cambiaria es un dato de la realidad. La pregunta es si es sostenible y a qué costo. Por ejemplo, en el caso del sector pesquero advierten que la actividad y su posición exportadora se transforman en inviables.

“El problema que tenemos es el incremento de los costos locales, la inflación en dólares, precios internacionales bajos, costo operativo caro e incremento del impuesto que nos cobran por extraer los recursos”, dijo a Ámbito Eduardo Boiero, presidente de la Cámara de Armadores Pesqueros y Congeladores de Argentina.

“Si no se modifica esta estructura corremos riesgos de no salir a pescar porque podemos perder plata, nosotros seguimos pagando retenciones”, especificó el representante de los empresarios. Solo el langostino, cuya temporada comienza en abril, representa el 50% de las exportaciones del sector que emplea en toda su estructura a cerca 45.000 personas.

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